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FEMINICIDIO: “JUSTICIA QUE FINALMENTE NO ES JUSTICIA”

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Por : Diana Quintana Vizcarra

“Nunca se entra por la violencia, dentro de un corazón”

Wiston Churchill

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FEMINICIDIO

Los feminicidios en nuestro país, son una innegable realidad que lamentablemente va cada vez en aumento. Increíblemente en lo que va del año 2019, se han registrado cinco nuevos casos de mujeres que son asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas, y que nos genera la siguiente interrogante; ¿qué debería hacer el Estado para reprimir estas conductas o reducir los índices de muerte en mujeres que son víctimas de la violencia y la indiferencia de las autoridades?

Observamos a diario en los medios de comunicación en nuestro país, la dura y deprimente realidad que es el feminicidio, la muerte de mujeres por razones de celos, violencia, afectación psicológica y mental o simplemente como lo determina la norma por una razón de “género”. Ello ha llevado al legislador nacional a incorporar en nuestro Código Penal esta nueva modalidad de tipo penal Homicidio, tan tristemente denominado “Feminicidio”.

Inicialmente esta figura, buscaba disminuir sustancialmente los índices de muerte hacia mujeres, ello a razón de la Política Criminal del Derecho Penal, bajo la creciente idea de violencia de género, motivo por el cual, se incorporó dicha figura en el último párrafo del delito de parricidio, para posteriormente ser incorporado en el Código Penal, pero ya no como parte del tipo penal anterior sino ya como delito autónomo, el mismo que se encuentra determinado bajo varios supuestos, siendo que incluso se incorporaron agravantes que determinan un incremento de pena en la aplicación de dicho tipo penal. Sin embargo, la modificación legislativa, al menos hasta ahora, no ha sido la solución a las incidencias de muerte, sino que ha sido todo lo contrario, ya que, en los últimos meses hemos sido testigos de la lucha por la vida, por la independencia, por la autonomía y el respeto a sus decisiones, de muchas mujeres que sufrieron dolorosas muertes.

En este artículo se muestra la lamentable situación del feminicidio en el Perú y el crecimiento de este reprochable fenómeno social. Finalmente se analiza algunas de las muchas deficiencias sociales y legislativas, que generan impunidad o un mal sabor a la obtención de una justicia a medias, que finalmente no es justicia.

feminicidio muerteI. INTRODUCCIÓN

La violencia, en cualquiera de sus formas y situaciones es un gravísimo problema social que se puede observar a nivel mundial, la diferencia radica en las proporciones alcanzadas y la normatividad que la sanciona en los diferentes países del mundo. Sin embargo, en nuestro país este fenómeno social de una forma repudiable y escandalosa salta a la primera fila de la palestra, es el pan de cada día, y abordado como tema principal diariamente por los noticieros nacionales, todo ello, a raíz de los numerosos casos de violencia contra las mujeres y las diversas modalidades que conocemos a diario, incluso hemos podido observar en el año 2018, la muerte de dos mujeres que fueron quemadas vivas, por hombres que no solo están terriblemente afectados psicológicamente, sino que merecen todo el reproche social, mediático y legal que se determine sobre ellos, pero, el agresor posiblemente al no ser una persona con una vinculación especial a las víctimas, ¿Podríamos hablar de un delito de feminicidio? O tal vez, ¿un homicidio agravado?, estas interrogantes, han generado que mediante ellos se pueda obtener, lo que es tal vez, una solución o respuesta alternativa de política criminológica.

En el presente artículo, se ha realizado un análisis objetivo, sobre el carácter socio jurídico y mediático que recae sobre el denominado feminicidio en el Perú. Partiendo por analizar la evolución del delito de feminicidio, para posteriormente, analizar a los medios de comunicación como un instrumento mediático clave para el empoderamiento femenino, la promoción de valores y principios en niños y adolescentes y finalmente ejercer presión en nuestras autoridades y buscar “justicia”.

II. EVOLUCIÓN DEL DELITO DE FEMINICIDIO

Nuestro país no es ajeno y viene luchando con mayor persistencia en estos últimos años, a la ola de muertes que sufren mujeres a nivel nacional, ya que lamentablemente, en una sociedad machista como la nuestra, para eliminar o al menos disminuir; la idea de “inferioridad, poca o nula valoración o incluso de propiedad” que tiene el hombre, la sociedad o la propia familia hacia la mujer peruana, debemos tomar medidas urgentes y drásticas y lo que es indispensable aun, que el Estado como ente representante de todos los peruanos, permita hacernos sentir protegidas, ante esta problemática a nivel mundial.

Lamentablemente, no es un secreto para nadie que la violencia de género, mayoritariamente el de las mujeres, se viene tratando a nivel mundial, y debemos adoptar medidas céleres que nos hagan sentir que realmente estamos trabajando en ello.

Nuestra legislación peruana, a lo largo de su historia normativa,  ha incorporado la figura del feminicidio en respuesta a los índices cada vez más exponenciales de la muerte de un incontable número de mujeres;  estableciendo como fases legislativas; en primer lugar, la ley de violencia familiar, la misma que ha sido modificada en reiteradas oportunidades, y que se encuentra regulada con la ley vigente que protege a la mujer y a la familia; sin embargo, a fin de ya darle un solución inmediata a esta violencia, mediante la ley Nº 29819, se modificó el artículo 107° del Código Penal, el cual sanciona el delito de parricidio, y se agregó en su último párrafo el supuesto de hecho mediante el cual la victima tuviera una relación análoga con el autor, pero, ¿Qué es lo que realmente quería decir esto?,

En pocas palabras se sancionaba el feminicidio, pero no como lo conocemos ahora, sino que era básicamente el que se da en el contexto de relación, más aún teniendo en cuenta que actualmente existe un tipo penal especial que lo regule.

Lo antes mencionado, evidencia que el texto legal a simple vista, pareciera que buscaba sancionar a los sujetos que ocasionaban la muerte de la persona con quien mantenían una “relación” obviamente se pretendía avanzar e ir tras la violencia contra la mujer, ya que limitarlo a relación análoga, vulneraba los derechos de la víctima; sin embargo hasta ese momento se consiguió ampliar el ámbito de aplicación, empero no se tuvo mayor éxito, ya que pese a haber incluido un supuesto de hecho diferente se seguía sancionando el ilícito con la misma pena establecida inicialmente, lo que evidentemente, tenía la única finalidad de calmar o satisfacer las expectativas de los movimientos feministas de ese entonces.

Finalmente, en el 2013, el Estado Peruano, dio un primer y gran paso con esta lucha por lo que, motivó la inclusión del delito de Feminicidio a nuestra legislación peruana, mediante la Ley Nº 30068, que incorporaba el artículo 108° B, al Código Penal.

III. QUÉ ENTENDEMOS POR DELITO DE FEMINICIDIO

El delito de Feminicidio, más allá de referirse a la acción de matar a una persona de sexo femenino, trae inmerso el elemento de "causar muerte a una mujer por su condición de tal" donde al parecer, existe una connotación de desprecio, de resentimiento o de odio hacia el género femenino. Peña Cabrera, al referirse a este estado sostiene: “No se quiere decir que la figura delictiva, recogida en el artículo 108°-B del Código Penal, penalice puros pensamientos o actitudes frente a la vida social, sino que la redacción de su primer párrafo, nos hace alusión a que el asesinato del sujeto pasivo, que la muerte de la víctima, sea por su mera condición de “mujer”; esto supone, que el autor del injusto penal, que también puede ser otra mujer, da riendas sueltas a su impulso criminal, basado en un odio, en un desprecio hacia el género femenino.

Respecto a ello debemos precisar que, el tipo penal refiere "el que mata a una mujer" por tanto, el sujeto activo, no debe tener necesariamente una condición especial, en este caso podría ser un hombre, siguiendo una línea interpretativa correcta, sin embargo, podría cometer el delito de feminicidio también una mujer hacia otra, en el contexto de que la pareja se encuentre compuesta de mujeres, asimismo, puede tener cualquier tipo de relación o no con la víctima, es decir, éste podría ser su amigo, novio, enamorado, conviviente esposo, etc.

Por otro lado, muchos permanecen con la interrogante, si es que es necesario tener una relación sentimental con el agresor para poder tipificar el delito como un Feminicidio y no como un Homicidio Simple, más aún cuando debemos considerar el marco punitivo para ambos delitos, en el que se sanciona duramente el tipo penal de Feminicidio en relación al Homicidio.

IV. PROBLEMAS EN LA APLICACIÓN E INTERPRETACIÓN DEL DELITO DE FEMINICIDIO

Desde su incorporación en el Código Penal, se han generado diversas interpretaciones del delito de feminicidio, en primer término, se entendió que esta violencia de género relacionada al delito de feminicidio, está referida básicamente a matar a una mujer, e cualquier circunstancia ya estábamos en el supuesto de feminicidio, posteriormente se interpretó que el texto legal traía consigo la frase “por su condición de tal” es decir, por el hecho de ser mujer, eso trajo consigo varios problemas, sin embargo, Salinas Siccha, considera que existen diversos tipos o supuestos de feminicidio, así tenemos, el “íntimo” que se produce cuando la víctima tiene o tenía una relación íntima, familiar, de convivencia o afines actual o pasada con el homicida; se incluyen los casos de muerte de mujeres a manos de un miembro de la familia, como el padre, padrastro, hermano o primo. El feminicidio “no íntimo” que se da cuando la víctima no tiene o no tenía algún tipo de relación de pareja o familiar con el agresor; y, el feminicidio “por conexión”, se produce cuando la mujer muere en la “línea de fuego” de un hombre que pretendía dar muerte o lesionar a otra mujer. Por lo general, se trata de mujeres parientes que intervienen para evitar el homicidio o la agresión, o que simplemente se encontraban coyunturalmente en lugar de los hechos.”

Por tanto, como bien lo anota el Profesor Salinas Siccha existen varias clases de feminicidio, hecho que muchas personas aún no conocen y se debe determinar según como lo ha clasificado la doctrina nacional.

Es necesario precisar dentro de esta misma línea interpretativa y parte conceptual, que según lo analizado, resulta inaceptable como sociedad reconocer que existe un grupo de gente en evidente desprecio por los derechos de las demás personas, tienen por objeto el ataque a terceros que cuentan con determinadas características, esto en el sentido interpretativo de considerar que para que se configure el tipo penal de feminicidio se tiene como uno de los elementos objetivos del tipo penal el "matar a una mujer por su condición de tal" es decir, por su condición de género mujer, lo que finalmente se entiende que solo se dará cuando la muerte de una mujer sea causada bajo los contextos antes resumidos.

Finalmente, debemos precisar que, para que pueda configurarse el tipo penal de feminicidio, debe ser consecuencia de la materialización de los actos que evidencian abuso de poder, confianza o cualquier otra posición de autoridad del agente hacia la víctima mujer. Estos supuestos delictivos que han sido analizados a detalle constituyen un feminicidio no íntimo.

V. EL FEMINICIDIO TOMADO COMO UN INSTRUMENTO MEDIÁTICO DE CONTROL SOCIAL

Evidentemente la incorporación del tipo penal “feminicidio” obedece a una instauración mediática de control social, que ha sido justificada a razón de luchas y propuestas para solucionar problemas que no son de competencia del Derecho Penal, y que pudieron ser solucionadas con otras políticas de Estado, sin recurrir al derecho Penal para tal caso. Más aún si tenemos en consideración, que su incorporación no era necesaria, debido a que la protección del bien jurídico “vida” ya sea en una relación sentimental o no, podía resolverse con otros tipos penales como el homicidio calificado o el parricidio.

No obstante, la violencia impuesta a las mujeres es histórica y su origen se remonta a un sistema de dominación-subordinación que determina los papeles de cada sexo en sociedad, desde actividades tan simples como ser “caballero”, donde la amabilidad desplegada por el varón, refleja la diferencia que se percibe inconscientemente por años, lo que trajo consigo violaciones de derechos e impuso a las mujeres la condición de inferioridad en relación a los hombres, he ahí el nacimiento de muchos tipos de violencia: subyugación física y sexual, llegando a la efectividad de la muerte, denominado feminicidio.

De este modo, a partir de la modernidad, la lucha por el reconocimiento de las mujeres como sujeto de derechos, ha introducido importantes cambios legislativos en favor de los derechos humanos y ciudadanía femenina. Sin embargo, la legislación y las políticas públicas de promoción y la protección de estos derechos no garantizan la disminución de la violencia contra las mujeres, ni el empoderamiento de ellas, para refutar este tipo de situación.

No basta con realizar cambios legislativos al Código Penal, se tiene que realizar políticas a largo plazo de orden social en las escuelas y demás centros de educación, pues las estadísticas nos dicen que las políticas públicas de promoción y la protección de estos derechos no garantizan la disminución de la violencia, si no se ataca el problema de fondo y no solo se busca una solución populista con endurecer las penas a los agresores.

No obstante, como respuesta a los cuestionamientos que giran en torno a la nueva legislación, justamente a raíz del endurecimiento de penas sin resultado, cabe señalar que la criminalización del feminicidio es importante como una simbología social y jurídica, en frente a la lucha por la justicia de género. Sin embargo, para poder cambiar esta aberrante realidad, se requiere que el ejecutivo incorpore la lucha por la erradicación de la violencia y del feminicidio como una política de Estado, trabajando básicamente en lo que considero es más importante que cualquier otra cosa, y es la salud mental, lamentablemente podemos observar a diario, la realidad de muchos hombres y mujeres que se encuentran enfermos de cuerpo, alma y con absoluta o nula valoración por el ser humano, personas que no tienen en mínimo dolor o remordimiento al matar a otra y de la forma más cruel posible, personas que creen que el amar, es poseer o ser dueño de otro, cuando esa solución debe nacer por aplicar políticas para poder sanar la salud mental, trabajar en educación en niños, en valores; enseñarles desde pequeños a valorar a las mujeres, y no solo a las mujeres sino al ser humano.

La respuesta se cae de madura, en las manos de quienes realmente desean acabar o al menos aminorar las cifras alarmantes de violencia en contra de la mujer, y es aumentar las ayudas y programas sociales; el derecho penal, no puede ser nuestro principal instrumento de lucha contra la desigualdad de género.

Finalmente, cabe resaltar que el papel de los medios de comunicación, también es fundamental para esta lucha, ya que no se trata solamente de informar en todos los noticieros diariamente, cuántas mujeres fueron agredidas, cuántas fueron violadas, cuántas fueron asesinadas, sino por el contrario; los medios de comunicación deben ser la fuente principal de difusión de valores, de amor, de valoración a las mujeres, no todo lo contrario a lo que vemos hoy en día, programas en los que se cosifica a la mujer o se las expone mediáticamente como un sexo débil.

  1. El delito de feminicidio, actualmente adolece de varios problemas de interpretación, ya que hasta ahora los operadores de justicia, tienen distintos criterios al momento de conocer estos casos y al analizar tanto sus elementos objetivos como subjetivos, lo que debe ser resuelto con la mayor celeridad posible, dado la creciente ola de muertes que se evidencian en nuestro país, con la finalidad de evitar una sanción inadecuada o un sabor de justicia a medias o justicia que finalmente no es justicia.
  2. No basta con realizar cambios legislativos al Código Penal, se tiene que realizar políticas a largo plazo, de orden social en las escuelas y demás centros de educación, las mismas que debe traer consigo no solo fines preventivos y sancionadores, sino debe adecuarse a la realidad y ser eficaz en su realización. No debe ser utilizada para proponer soluciones mediáticas a problemas que no son compatibles con su finalidad.
  3. Los medios de comunicación, cumplen un papel fundamental para esta lucha, los que deben ser la fuente principal de difusión de valoración a las mujeres, de protección a las mujeres que han sido víctimas alguna vez de violencia; y de implementación de campañas para la promoción de principios y valores, en niños y adolescentes; por lo tanto, es indispensable la reestructuración del Estado, la consolidación del empoderamiento femenino y de la justicia de género.
  • Aniyar de Castro, Lolita (2013): Criminología de los Derechos Humanos. Editores del Puerto.
  • Hurtado Pozo, José (2013): Feminicidio: Criterios Ideológicos y recurso del Derecho Penal. Fribourg.
  • Peña Cabrera Freyre, Alonso Raúl (2015): Curso Elemental de Derecho Penal, Parte Especial, Lima, Editorial Legales Instituto.
  • Polaino Navarrete, Miguel (2004): Derecho Penal. Modernas bases dogmáticas. Lima, Editorial Grijley.
  • Salinas Siccha, Ramiro (2015): Derecho Penal: Parte Especial, Lima, Editorial Grijley
  • Pilar López Díez (2007) “La violencia contra las mujeres desde la perspectiva de género en el programa Tolerancia Cero de Radio 5”, Instituto Oficial de Radio y Televisión. RTVE, España.
  • Larrauri, E. (2007). “Criminología crítica y violencia de género”. Madrid: Trotta.
Modificado por última vez en Martes, 15 Enero 2019 15:21
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