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LA RESOLUCIÓN EXTRAJUDICIAL: UNA ALTERNATIVA EFICIENTE DE DESVINCULACIÓN CONTRACTUAL

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Evert Gutierrez Ccalla

Las relaciones comerciales que forman parte de nuestro día a día, comúnmente son materializadas en la celebración de contratos; sin embargo, muchas veces se pasa por alto incluir las alternativas que tenemos para desvincularnos del mismo (contrato) ante el incumplimiento de nuestra contra parte. Esta omisión, con posterioridad, genera muchos conflictos a la hora de poder solicitar el cumplimiento de las obligaciones bajo apercibimiento de dejarse sin efecto el contrato (resolución) y solicitar la indemnización correspondiente.

Debemos tener presente que la resolución es una forma de poner fin a un contrato ante el incumplimiento de una de las partes, lo cual faculta a  la parte que cumplió (parte fiel) a poder exigir el cumplimiento de la otra (parte infiel) y en caso contrario valerse de la resolución para ya no seguir ligado al contrato y exigir la devolución de la prestación efectuada, si fuera posible, y la indemnización correspondiente; ya que no es eficiente para la parte fiel seguir vinculado a un contrato en el cual no se cumplan las prestaciones pactadas.

La resolución al ser una figura jurídica de tal trascendencia, se encuentra regulada dentro del Código Civil de manera abstracta para que pueda aplicarse a cada tipo de contrato de manera específica.

Nuestra legislación contempla dos maneras de ejercitar la resolución contractual: judicial o extrajudicialmente. La  primera conlleva mover todo el aparato del Estado para que sea el Juez quien determine si ha existido un incumplimiento de las obligaciones de las partes y en consecuencia declare la resolución del contrato; mientras que en la segunda son las propias partes quienes resuelven el contrato sin la intervención del Juez, facultándolos a exigir la devolución de lo entregado y la indemnización correspondiente.

Dentro del presente artículo tenemos que referirnos necesariamente a la resolución judicial, ya que en el titulo se ha considerado a su contraparte (la resolución extrajudicial) como una forma eficiente de desvincularse del contrato, lo cual no implica que se le reste la importancia debida, sino que se le ve como una forma de generar más carga al Poder Judicial y reducir, en términos de eficiencia, los efectos de la resolución al tener que ventilarse dentro de un proceso judicial; en

ese sentido, la resolución judicial genera ineficiencia  no solo al aumentar la carga del Poder Judicial, sino que también genera ineficiencia en cuanto al tiempo que demora en resolverse en definitiva la controversia, por los filtros debe pasar la sentencia para que genere la  calidad de cosa juzgada.

En cambio, la resolución extrajudicial evita estos costos y genera mayor dinamismo al tener una solución rápida ante el incumplimiento y así facultar a la parte fiel para que pueda contratar nuevamente con otras personas; sin embargo, para el ejercicio de la resolución extrajudicial hay ciertos requisitos que deben cumplirse de manera inexorable para que pueda dejarse sin efecto un contrato y poder obtener los efectos de la misma. Estos requisitos deben ser cumplidos de forma ordenada y en el momento oportuno, puesto que su inobservancia permitirá a la otra parte cuestionar la resolución y en casos extremos judicializar la resolución extrajudicial, casos paradójicos que generan sentencias descabelladas como resolver el contrato que ya fue resuelto por las partes.

En ese sentido, el requisito fundamental para valerse de la resolución extrajudicial siempre es el incumplimiento de una de las partes, lo cual implica que la parte que solicita la resolución tenga que haber cumplido previamente con sus obligaciones, ya que en caso contrario no se contaría con la legitimidad para solicitar válidamente la resolución extrajudicial; aunado a este requisito, se debe requerir el cumplimiento de las obligaciones de la parte infiel cuando el plazo para efectuarlas haya vencido, otorgándole un plazo adicional para que proceda a ejecutarlas bajo apercibimiento de resolver el contrato; este plazo ha sido determinado legalmente y no puede ser menor de 15 días, luego de los cuales y ante el reiterado incumplimiento de la parte infiel, el contrato quedara resuelto de pleno derecho.

El requerimiento efectuado  a la parte infiel para que cumpla con sus obligaciones debe efectuarse a través de una Carta Notarial y debe dirigirse al domicilio fijado por la partes en el contrato, salvo que ambas partes hayan fijado otro lugar donde deberán efectuarse las notificaciones relacionadas con la ejecución del contrato. Una vez transcurrido el plazo de los 15 días otorgados para el cumplimiento de las obligaciones bajo apercibimiento de resolverse el contrato, consideramos que debe remitirse una segunda carta notarial comunicando a la otra parte que el contrato se ha resuelto de pleno derecho, requisito que si bien no es indispensable para la resolución, genera mayor certeza sobre la misma.

De esta manera, en un plazo corto y cumpliendo las formalidades para la validez de la resolución extrajudicial se ha evitado recurrir ante un Juez para que determine si ha existido o no un incumplimiento que determine la resolución del contrato, generando eficiencia, no solo evitando carga para el poder judicial sino que, ganando mucho tiempo para que la parte fiel pueda contratar con terceras personas. En conclusión, la resolución extrajudicial aplicada de manera correcta a cada caso específico genera eficiencia tanto para la sociedad como para las partes del contrato.

Modificado por última vez en Miércoles, 28 Noviembre 2018 23:49
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